Los mejores embajadores de marca son tus empleados

Los mejores embajadores de marca son los empleados

Un embajador de marca es el mejor presciptor que una empresa o marca puede tener sobre los productos o servicios que fabrica, distribuye, comercializa o presta. Podríamos referirnos vulgarmente, como aquella persona que recomienda un bien ajeno o propio aportando credibilidad.

Si fijamos la vista atrás, desde siempre ha habido embajadores de marca  aunque, en muchas ocasiones, ni siquiera fueran conscientes. A pequeña escala, todos hemos ido a la panadería que un amigo nos ha recomendado encarecidamente o hemos comprado X aparato electrónico porque a un conocido le funcionó muy bien, es decir, tuvo muy buena experiencia y nos la transmitió. ¡Eso es un buen prescriptor!

Con el auge de las redes sociales apareció el fenómeno “blogger”, “youtuber”, “Instagrammer” o el término que se le quiera otorgar. A fin de cuentas, no son más que prescriptores de productos, servicios o experiencias pero con carácter, es decir, afines a su personalidad y gustos. Hasta ahora, los más creíbles son aquellos en los que (se nota) que la recomendación no ha sido previo pago. Los que sí han pasado al segundo nivel, son personas que han hecho de esta actividad su medio de vida y que, además, viven bastante bien. ¿Qué diferencia esto de la publicidad convencional? Muy poco, el público es muy listo y se da cuenta, por lo que la publicidad puede perder valor. Es ahí donde entra en juego la personalidad del influencer, para aportar valor añadido.

Ahora bien, hemos hablado de las opiniones de vecinos, primos e influencers que seguimos en la red pero, ¿qué pasa con los empleados de las empresas? ¿Por qué siempre son los grandes olvidados?

Empleado motivado, el mejor embajador de marca

Al hilo de la cultura empresarial que proyectan las empresas americanas, muchas organizaciones de todo el mundo están introduciendo la “cultura del feedback” en su política empresarial con el fin de que todos los empleados se consideren “fans” de la marca. Un empleado motivado, que ama lo que hace y que se cree a la marca, proyectará credibilidad y buen saber hacer en los clientes y esto, se nota en la cuenta final de resultados. Si en la actualidad preguntas por la calle a un joven dónde le gustaría trabajar, casi con toda probabilidad mencionaría a Google, Uber, Facebook o alguna empresa de este tipo. Sus políticas de trabajo son extraordinarias y con ello, alcanzan una mayor productividad y reconocimiento.

Lograr que todos los trabajadores se sientan líderes en su ámbito, está detrás del trabajo de un gran líder que sepa guiar y recompensar los esfuerzos y, a su vez, tenga humor y capacidad de reacción ante las adversidades.

Beneficios como poder seguir un plan de carrera, un horario flexible o las recompensas por objetivos, influyen más en la motivación del empleado que un buen sueldo. Esto se debe a que el sueldo lo tenemos asumido y las otras técnicas dependen de nuestro esfuerzo diario.

Tratar de cuidar al empleado es el gran reto al que se presentan las empresas españolas. El beneficio será para todos.

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